Rescato un artículo que escribí hace tres años, para la colección de la chaqueta machista. Lamentablemente lo puedo publicar hoy, sin realizar corrección alguna.
LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ANTE LA VIOLENCIA MACHISTA
Cada vez que un hombre asesina a una mujer, la sociedad se enfrenta no sólo a un acto criminal de uno de sus miembros, sino también a la obligación de asumir su parte de culpa.
El tratamiento que los medios de comunicación den a este tipo de noticias influirá notablemente en cada una de las personas que accedan a dicha información.
Cómo tratan los medios de comunicación la violencia de género
Es habitual que los grandes medios de comunicación confundan el darle un tratamiento preferencial a este tipo de noticias, con ofrecer una mayor cobertura en cuanto a tiempo o espacio dedicado a la noticia.
Sería mucho más útil llamar a las cosas por su nombre en treinta segundos que rellenar dos minutos con opiniones de vecinos y vecinas de la víctima y del asesino, para los que el criminal es, casi siempre, un tipo normal del que no era imaginable que hiciera algo así. Ni qué decir tiene que, en lugar de perder el tiempo con este tipo de opiniones, sería más fértil, educativo y coherente ofrecer opiniones de expertos y expertas en la materia.
Profesionales de la psicología, de la educación, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado o de los juzgados que tienen formación, información y experiencia en la materia y que seguro que nunca justificarían un crimen machista por un problema de alcohol, por patologías mentales o en el colmo del desatino, como se hace en muchas ocasiones, lo calificarían como crimen pasional.
Porque a nadie le escapa que cuando alguien bebe, puede darle por reír, por dormir o por cantar, pero no por matar, porque al que le da por matar, tiene un solo nombre: asesino. También es razonable pensar que lo más alejado de algo pasional es matar a la pareja. La pasión es otra cosa muy diferente.
De la misma manera que en esta lacra, las mujeres no fallecen, sino que son ASESINADAS.
La causa real de los crímenes machistas
En el fondo de las motivaciones de todos los crímenes machistas, está la pérdida del poder del asesino sobre su víctima, en un momento dado. En muchos casos, hablamos de mujeres asesinadas porque, simplemente, querían rehacer su vida lejos del asesino machista con el que convivían, mujeres que iniciaban trámites de divorcio, que comenzaban una nueva etapa junto a otra pareja o que simplemente pedían ser respetadas.
Este mensaje es el que los medios de comunicación deberían hacer llegar a la sociedad cuando tratan cada caso de violencia de género y a día de hoy no parece que sea así.
Casi siempre, los medios de comunicación, cuando informan sobre casos de violencia de género, entran en detalles morbosos como el modus operandi del asesino y no profundizan en las causas reales que lo originan.
Influencia negativa de una mala información
Así, se pueden leer titulares en los que se resalta la forma en que el asesino acaba con la vida de la mujer. Esta información no aporta nada útil a quien interpreta la noticia y en todo caso, está demostrado que sirve a los futuros asesinos, que ya tienen decidido matar, copiar la forma en que lo harán. (Hay estudios que indican que cada día, hay entre 5 y 10 hombres decididos a matar a su pareja o ex pareja).
Realmente no le sirve de nada a la sociedad, saber si una mujer fue quemada viva, acuchillada o tiroteada. Tan sólo alimenta el morbo en la peor de sus expresiones.
Lo que sirve y es útil, es conocer los motivos y ofrecer opciones a la mujeres para que puedan detectar que están en peligro y explicarles cómo pueden intentar salir de esa lamentable situación.
Otro dato que se suele facilitar es si había o no denuncias previas, pero sin profundizar en los motivos por los que una mujer no llega a denunciar. Queda ese dato, que por sí solo, culpabiliza a la mujer nuevamente.
La imagen de la mujer víctima de la violencia de género en los medios de comunicación
La imagen que los medios de comunicación ofrecen de las mujeres víctimas de violencia de género es otro aspecto llamativo, por lo negativo.
No cabe el ver una mujer fuerte, luchadora, con las ideas claras. Casi siempre se relaciona a esta mujer con la que llora, la abatida y la dependiente, cuando no la apaleada y amoratada.
La mujer víctima de violencia de género atraviesa diversas etapas, pero ella es también la que quiere salir de ese infierno y apenas sin fuerzas y sin apoyos útiles, lucha, es valiente y camina con la frente alta.
Por todo lo expuesto, conviene a los medios de comunicación examinar la forma en que tratan cada caso de violencia de género y realizar un examen de conciencia, porque en sus manos está, en gran medida, ayudar a la sociedad a entender a lo que se enfrenta y sobre todo a llamar a las cosas por su nombre y no quedarse en obsoletos estereotipos que en nada ayudan a erradicar esta lacra.

