Ante las elecciones generales del próximo 20 de Diciembre, me declaro oficialmente indeciso. No creo en nada de lo que prometen. No creo en ningún candidato. Ningún programa electoral me convence plenamente. Me temo que me convertiré en uno de esos que no votan y al que luego le dicen: "tu no te quejes de nada...haber votado".
"Manda huevos", como diría aquel ministro de infausto recuerdo. A ver si a los que nadie atrapó, el mensaje del político de turno, ha de tener menos derechos que los que voten, a quien quiera que voten.
UN BICHO RARO
Yo, en esto de la política, comienzo a considerarme un bicho raro. De verdad que no soy de derechas, ni de izquierdas y visto lo visto, tampoco de centro. Si es que esas etiquetas existen realmente. Porque al final, creo que mi problema es ese. Que no creo en las etiquetas. Que para mí nada es del todo blanco o del todo negro.
Resulta que cuando me junto con personas de las que se autodenominan progresistas, me siento como un conservador. "Un poquito de derechas sí que pareces", me dicen .
Ahora viene lo bueno. Cuando estoy con gente que se llaman a sí mismos, liberales de derechas, sin ambages, pues yo soy el rojillo. La oveja negra del rebaño en ese momento.
Y esto me hace pensar que algo raro pasa conmigo.
Cuando estudié la carrera de Educación Social, me caló el mensaje del profesor de Comunicación. Un personaje peculiar, que entraría dentro de lo denominado hoy en día como muy de izquierdas. Un anarquista que me incitaba a leer mensajes antisistema en la web.
"Sé crítico y no te creas nunca lo que te cuenten y menos en los medios de comunicación", me dijo un día en una tutoría virtual.
Y es ahí donde me encuentro hoy en día.
HE DEJADO DE CREER
Porque no me creo que el PP sea un partido que todo lo hace mal, el demonio mismo casi. De la misma manera opino del PSOE. De igual forma que no creo que PODEMOS sean los secuaces de Maduro, ni que haya que huir de ellos al grito de ¡qué vienen los rojos! Ni que CIUDADANOS sean más de derechas que el difunto Blas Piñar. Tampoco que IU sean unos comunistas desfasados, ni que UPY D esté muerto políticamente. Bueno esto último...Más bien se podría denominar suicidio político y es una pena,en mi opinión, porque sin que me caiga bien, ni simpatice especialmente con ella, sí le reconozco a Rosa Díez que fue ella la que abrió la puerta a la guerra contra el bipartidismo.
Sé que la corrupción ha vencido a la honestidad en estos partidos que llevan tantos años en el poder (ahí incluyo a PP, PSOE e IU, si bien es cierto que estos últimos en menor medida, de la misma forma que han tenido mucho menos poder también).
Ante esta indignidad en la que día tras día, vemos como aparecen casos de corrupción, políticos forrados, familiares enchufados, etc, etc... Decido libremente no volver a votar a ninguno de ellos. Porque sí, he votado a los tres. Lo confieso. En cada momento y en cada ocasión me dejé seducir por un proyecto o simplemente porque estaba harto de los otros.
Ya dije que yo soy un bicho raro. Voté al CDS, al PP, al PSOE, a IU... en fin, un súper tránsfuga del voto en toda la regla.
¿QUÉ HACER?
Ante esta situación llegamos a las elecciones generales de este año. Y visto lo visto, me quedan dos opciones. CIUDADANOS O PODEMOS. UPYD, murió políticamente definitivamente.
Resulta que con PODEMOS me ha ocurrido algo desde el momento en el que nacieron y es que no les creo. Yo no sé explicar esto porque es una sensación, un pálpito, que luego se ha ido consolidando dado que han ido cambiando sus promesas, a medida que han ido descubriendo lo que muchos y muchas ya sabíamos nada más oírlas, que eran imposibles de cumplir. Y eso me parece bien, porque rectificar es de sabios... pero no me da confianza.
Ya solo me queda CIUDADANOS que quizá por descarte, fue la que estuvo un poquito más cerca de llevarse mi voto el próximo 20 D.
Llegados a este punto, no paro de recibir mensajes de amigos y amigas que me conocen, que me piden que no entregue mi voto a CIUDADANOS, porque defienden políticas que nos llevaran a una mayor desigualdad o porque sus políticas no serán buenas para la lucha contra la violencia de género, a la que quieren equiparar con la doméstica. Ahí me han dado donde me duele.
Y ahora, ¿qué hago yo? "Pues vota a los verdes", me dicen algunos, mientras otros les responden: ¡Eso es tirar el voto! Y yo ahí, en medio del partido de tenis.
"Vota en blanco, que se sepa que eres demócrata pero que no estás con ninguno". "Para eso ni vayas a votar ¡Qué tontería!" Responden los otros y yo ahí, en medio...
¡Vaya lío! Yo no soy de ninguna ideología, así os lo digo. Yo quiero creer en la gente buena que quiera trabajar para los demás honestamente. Me gustan cosas de unos y de otras. Detesto cosas de unas y de otros.
Por cierto, sí encuentro en común, entre unos y otras, cierta intransigencia. Cierta resistencia a escuchar y tratar de llegar a entender al que piensa diferente. Cuando me mandan un "meme" (creo que se dice así) de Rajoy robando o de Albert Rivera sosteniendo la foto de Franco, me dan ganas de votarles por fastidiar al que me mandó el meme o como se diga.
Lo mismo si me lo mandan de Pedro Sánchez, de Pablo Iglesias, de Alberto Garzón o de Herzog (bueno de este no mandan muchos la verdad. Es el candidato de UPYD para quien no lo sepa, cuyo apellido me retrotrae a Eurovisión).
Al final lo que veo es que todos tienen miedo al adversario.
Llegan las elecciones y en vez de contar lo que van a hacer quienes ellos creen que es lo mejor para tod@s, se limitan a menospreciar al contrario.
Me alegra que alguna amiga, me haya enviado el programa de algún partido, para explicarme así porque ella creía que no se le debía votar. Demuestra algo más de madurez y cordura.
Me niego a votar por apariencias o por quien parezca más guapo, guapa, simpática o simpático. (Por cierto, siguiendo ese absurdo baremo, me cae mejor Garzón, sin conocerle de nada y me parece el más guapo Pedro Sánchez, pero como que no me me dejaré llevar por esta idiotez).
¡AY PAPÁ! AL FINAL LLEVABAS RAZÓN
Dicho todo esto, comienzo a entender a mi padre, que me llevó con diez añitos, más o menos, a votar en unas elecciones municipales y me dijo: "Coge tú la papeleta hijo, total..."
Igual me decanto, al final, por esa fórmula.
Por cierto, aquel niño de diez años, votó a... Tierno Galván.